La llegada de la Biblia a Chile – segunda parte

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Independencia

José Miguel Carrera era muy amigo de Joel Poinsett, el cónsul norteamericano de Santiago y Buenos Aires, quien tenía una fe evangélica congregacionalista activa. Carrera le quitó el adjetivo ‘romana’ en el primer artículo del ‘Reglamento Constitucional Provisorio’ diciendo que ‘la religión católica, apostólica (era) y (sería) siempre la de Chile’. No proscribía de manera expresa la práctica de cultos no católicos y fue el intento de los patriotas anticolonialistas por nacionalizar a la Iglesia lo que abrió la puerta a la llegada de la Biblia.

En este tiempo de independencia no había misioneros trabajando en Chile aparte de ‘colportores’ quienes regalaron y vendieron Biblias. Diego Thomson fue el más famoso de ellos y vino a Chile con una doble misión. Una, la oficial, era la de difundir el sistema lancasteriano – de educación mutua (que usaba a la Biblia como el libro escolar de más importancia) y la otra, promover la lectura de la Biblia en el país.

Thomson fue contratado por el gobierno de Bernardo O’Higgins como educador. Por esa labor le fue otorgada la ciudadanía chilena. Pero por su labor secreta de compartir Biblias en español, fue presionado por la iglesia establecida y tuvo que salir del país. Regaló y vendió miles de Biblias que fueron conseguidas ansiosamente por personas que no tenía acceso a la lectura de la Biblia, por solamente existir versiones oficiales en Latín. Lo hizo por toda América Latina y fue expulsado de casi todas las nuevas repúblicas y dos veces de México. Sin embargo más y más personas tenían la posibilidad de leer la Biblia por sí mismas en su propio idioma.

Misiones en la V y IX región

El famoso Juan Canut de Bon, el primer gran predicador protestante de habla. hispana aquí en Chile, se convirtió en 1876 leyendo un Nuevo Testamento encontrado en la estación ferrocarril de Quillota. Los evangélicos hasta hoy día también son llamados canutos porque siguieron en los pasos de Canut de Bon. También encontraron en la Biblia el camino para conocer a Dios, al plan de salvación por la humanidad perdida, y la receta por encontrar perdón de pecados y una paz verdadera en esta vida llena de dificultades y sufrimiento.

Los primos, misioneros anglicanos, quienes llegaron al sur del país tradujeron la Biblia a Mapudungun. Y además de fundar hospitales y colegios, enseñaron la Biblia y plantaron iglesias. Charles Sadleir, un misionero canadiense quien fundó la Misión Araucana, tuvo su propia imprenta para imprimir folletos con contenido bíblico. Y una de las distintivas de la iglesia Anglicana hasta el día de hoy ha sido la importancia de la lectura y entendimiento de la Biblia, para que no se enseñe cualquier teoría o doctrina de los hombres, sino solamente el mensaje de Dios.

(Para continuar…)

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